| Ontanaya López-Astilleros. |
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| El árbitro del partido Francisco J. Ontanaya López-Astilleros, en un momento del partido entre el Betis y el RCD Mallorca. Foto: Photo Deporte. |
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El colegiado del Betis-Mallorca Francisco J. Ontanaya López-Astilleros ha justificado la expulsión de Ballesteros en el acta que entrega a la Federación explicando que el motivo de la tarjeta roja ha sido "golpear a un adversario con la mano, estando el balón en juego, sin ánimo de jugar el balón".
Un motivo más que discutible, no sólo por la rigurosidad de la tarjeta, sino porque en la jugada se puede apreciar claramente que Ballesteros se zafa del jugador del Betis precisamente porque su intención es seguir jugando la pelota.
Una semana más, los árbitros son protagonistas, por errores que no deberían cometer, alterando la competición de forma ostensible. Un colegiado se puede equivocar en la apreciación de una jugada, en decidir si es o no es penalti, incluso en el color de una tarjeta, pero es inadmisible que un colegiado de Primera no vea la intención de continuar la jugada del defensa, y le judgue sólo por los precedentes del jugador y no por la acción en sí.
Si Ballesteros hubiera pegado un manotazo al contrario con la intención de agredirle, es indiscutiblemente roja pero cualquiera que haya jugado una simple pachanga se daría cuenta de que la intención del jugador es seguir. Premiar la intención de seguir jugando con una roja, es un castigo injusto atribuible a la falta de atención del árbitro en la jugada, y no a un error de apreciación. Otro error de bulto... suma y sigue para el RCD Mallorca esta temporada.
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